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Al final se centra en que muchas empresas de comunicación, cuando hacen acciones de relaciones públicas o de envÃo de notas de prensa, piensan que lo están haciendo bien, cuando en realidad lo que hacen es publicidad. El término “publicity” se refiere a la publicidad que logras sin realizar un desembolso de dinero (sin pagar un anuncio en televisión, por ejemplo). Es decir, vendrÃan a ser formas de llamar la atención a un público determinado a base de hacer toda la labor de comunicación, incluida la redacción de la noticia, pero sin que el boca a boca actúe.
Eso, como comenta Seth Godin, no serÃa realizar una labor de relaciones públicas. Para ello, y pensando en la nota de prensa, serÃa necesario valorar todas las variables que formen parte de la comunicación (tácticas, precios, estrategia…), y combinándolas ser capaces de contar una historia, que luego la gente sea capaz de expandir entre su grupo (boca a boca). Seth Godin pone el ejemplo de Apple y Steve Jobs, y la comunicación llevada a cabo por la empresa de la manzana para aparecer en varios medios sin tener que pagar dinero a las revistas por tener presencia en sus páginas. ¿Os va sonando? Ese es el matiz que diferencia el lograr llamar la atención con la historia que tienes que transmitir. Y muchos internautas tienen ganas de formar parte del juego, pero según unas reglas adecuadas.
VÃa | Brand Autopsy
“¿Crees que la fÃsica cuántica es la respuesta? Porque… no sé, en el fondo, ¿de qué me sirve a mà que el tiempo y el espacio sean exactamente lo mismo? En fin, si le pregunto a un tÃo qué hora es y me dice “6 kilómetros”, ¿qué coño es eso?” Woody Allen en “Todo lo demás“
Si no lo has comprobado ya, yo te lo cuento. Recopilar datos e información es una tarea aburrida y no provoca satisfacción alguna, hay que ser un poco friki para que te guste esto. Muchas veces, después de sacar un montón de cifras, combinarlas y estudiarlas desde todos los ángulos posibles, nos encontramos más confusos de cómo empezamos. Con la ayuda de una herramienta de analÃtica web, el acceso a los datos no es el problema, sino decidir cuál es la información relevante, la que podemos convertir en estrategia de negocio.
Es básico partir de una metodologÃa de trabajo, para no irnos por los cerros de Úbeda y centrarnos en lo que realmente importa. Las tres preguntas básicas que necesitamos hacernos para comenzar un análisis son:
- ¿Qué ha pasado?
- ¿Por qué ha podido pasar?
- ¿Qué podemos hacer para arreglarlo / incrementarlo / reducirlo?
Si empezamos a analizar, o sea, a interpretar los datos, no podemos olvidarnos de nuestro gran aliado: el Contexto. Una KPI solamente es interesante cuando se le pone en contexto.
¿Cómo podemos dar contexto a una métrica?.
Primero de todo hay que establecer un objetivo. AsÃ, sabremos si el valor de la métrica es bueno, malo o regular. O si es esperado o inesperado. Creemos expectación, recordemos que se corre más rápido desde que se cronometran las carreras. ¿Cómo lo hacemos? Una manera sencilla es coger el dato del año pasado, el dato de la anterior campaña, de la competencia, más la mejora esperada.
Tanto a la hora de establecer un objetivo como a la de analizar la información, es muy importante incluir los datos de los que partimos. Incluir datos históricos nos proveerá una base sobre la que comparar. Hay que tener en cuenta la estacionalidad de un producto o servicio, por lo que es interesante, aparte de incorporar los datos del año en curso (por ejemplo), hacerlo del mismo mes del año anterior.
¿Qué conseguimos? Saber de un solo vistazo si la tendencia tiene las variaciones naturales o hay algún cambio importante.
Al hilo de la estacionalidad, creo que es muy importante que se informe también de lo que haya pasado en el periodo medido. Si ha habido algún cambio de diseño, alguna caÃda del sistema, una nueva campaña en Google… Todo será importante para explicar un comportamiento. AsÃ, cualquiera que vea el informe entenderá todo, aunque no esté en contacto directo con la web, y podrá comprobar si la web está contribuyendo al negocio.
Si es posible, debemos segmentar y comparar cada segmento relevante con el total, para profundizar más, y saber cuáles lo hacen mejor, o peor, o cambian más…
Aquà no acaba todo. HabrÃa que acompañar la KPI con otras para realmente tener la perspectiva correcta de la situación. ¿Por qué no tenemos suficiente con una métrica por sà sola? Porque no hay contexto con una única métrica.
Finalmente, para generar un contexto digno, hay que incluir los análisis de campañas / productos / servicios similares o que estuvieron activos en el mismo periodo, lo que se pueda tomar como comparación.
Lo ilustro todo con un ejemplo:

Este mes nuestra tasa de conversión del site es de un 6%. Parece un buen dato, pero no estamos seguros puesto que nuestro objetivo es un 9%. Incorporamos los datos históricos y comprobamos que hemos aumentado un 0,5% con respecto al mes anterior, y un 1% con respecto al mismo mes del año pasado. Parece entonces que el 6% no está del todo mal :)
Pero vamos más allá. Segmentamos y nos percatamos que la campaña del nuevo producto en adwords ha sido vital en la tasa de conversión.
Muy orgullosos pensamos que aquà termina todo. Craso error. ¿Y si llamamos a escena a otra KPI? Por ejemplo, la tasa de conversión para el canal offline, que para este mes es de un 9%. Buf, el 6% del canal online me parece ahora gris. Si miramos la trayectoria del canal offline, nos damos cuenta de que hace un año la tasa de conversión era un 15% y el mes pasado un 10%.
Conclusión, cuanta más información manejemos, más clara será la interpretación y por tanto el veredicto. El canal offline lleva perdiendo fuerza un tiempo y el canal online poco a poco recupera terreno aumentando su tasa de conversión.
Es vital conocer los datos, organizarlos según el objetivo de la compañÃa, su estrategia y táctica, y comprobar cómo los datos se interrelacionan. Para poder tomar decisiones concretas sobre los datos hay que generar un buen contexto. Cuanto más completo sea éste, más jugo podremos sacarle a nuestro análisis. Y lo más importante, no mezclaremos minutos con kilómetros :)
Más información | Gary Angel
Entradas en eTC sobre analÃtica web:
Comentó Juan Luis Polo en Esade una realidad respecto al uso de los medios sociales para todas aquellas identidades (individuales o empresariales):
(…) los medios que llevaban la etiqueta de “medios†hasta la fecha, no son los únicos que monopolizan ya las audiencias. Al final cada empresa o particular puede ser su propio medio de información y difusión: de él dependerá hacerse un hueco en la audiencia.
Esa audiencia que adoptes es la que permitirá que tengas relevancia. Por esa razón los blogs corporativos han pasado a ser una parte importante en la estrategia online de una compañÃa (por mucho que algunos no quieran verlo). Hoy en dÃa cualquier tipo de empresa hace uso del Social Media para crecer y atraer a una audiencia con la que se comprometa. Es decir, no sólo es tener un blog, es comprender los efectos colaterales del mismo (comentados con detalle en la presentación de Chris Garret). Y esto último es lo que cualquier empresa debe valorar. Sobre todo, si no quiere que sus clientes le den la espalda.
VÃa | Chris Garret
En eTc | VÃdeo intervención en Esade: ‘El increÃble caso de las audiencias que forjaron su propia audiencia’

En un artÃculo anterior, presentábamos los orÃgenes de las estructuras matriciales y lo que las organizaciones pretenden conseguir con su implementación.
En 2005, se realizó un estudio entre 294 gerentes de siete corporaciones multinacionales de los Estados Unidos para analizar el impacto de las estructuras matriciales.
Los principales problemas radicaban en la falta de alineación de las metas, la poca claridad de objetivos y responsabilidades, la autoridad ambigua, la ausencia de un “guardián de la matriz” y los empleados con más lealtad a su propio sector que al conjunto de la organización.
Los mandos medios afirmaron que el mayor problema radicaba en la escasa claridad de objetivos y responsabilidades. Para los altos directivos, por el contrario, no habÃa nada más perjudicial que la falta de un “guardián” de la matriz, responsable de asegurar la coherencia en los objetivos y su cumplimiento por parte de todas las áreas.
Irónicamente (o no tanto), la percepción era la inversa cuando se les preguntaba a ambos grupos cuál era el problema menos relevante.
Veamos, a continuación, algunos de los principales impactos de las estructuras matriciales que ha detectado la literatura sobre estudios organizacionales:
Superando la visión tradicional de superior-subordinado
En las organizaciones matriciales, cada unidad pertenece simultáneamente a varias estructuras. AsÃ, un mismo trabajador suele tener dos (o más) jefes.
Por un lado, un jefe “funcional”, es decir, un especialista en la misma temática que el empleado. Este jefe es el responsable de la coordinación y supervisión de las tareas desde el punto de vista “técnico”. Por el otro, un jefe “ejecutivo” que aprovecha las habilidades de ese empleado para aplicarlo al proyecto, región, producto o unidad de negocio que gestiona.
En general, aquà suele presentarse el primer problema: es difÃcil suprimir de las mentes la visión diádica superior-subordinado, y toma un tiempo “desaprender” el esquema anterior donde cada empleado respondÃa a un único jefe.
Dificultades para determinar las responsabilidades
Cuando el diseño involucra varias matrices (cada una superpuesta a otra) se dificulta la trazabilidad de las lÃneas de responsabilidad y autoridad.
Aun si estos dos Ãtems se definen con cierta claridad, en ocasiones lo difÃcil es determinar la jerarquÃa de esas responsabilidades, reportes y objetivos.
Esto puede conducir a que algunas tareas no se realicen, o, por el contrario, que dos o más áreas o personas se encuentren haciendo lo mismo al mismo tiempo (”La culpa es del otro/El otro debe hacerlo”).
Conflictos de rol entre empleados
El sistema de doble reporte puede causar conflictos de rol entre empleados: Las estructuras de este tipo sobrecargan a los individuos con múltiples demandas, que pueden entrar en conflicto entre ellas y con las capacidades que ellos tienen para satisfacerlas.
En el trabajo del dÃa a dÃa, esto se manifiesta en una sensación de no saber qué hacer o para quién, cuál es la posición en la estructura, qué se espera de uno o qué relevancia tiene para la organización la tarea que se realiza.
Además, la necesidad de relacionarse con diversos jefes y pares exige manejar una variedad de “códigos” y “lenguajes” para evitar malos entendidos y lograr el involucramiento de cada área o individuo.
Los problemas de toma de decisiones
La organización matricial, con frecuencia, es malinterpretada como una estructura donde las decisiones deben tomarse en forma colegiada.
Como resultado, se suelen utilizar técnicas grupales de toma de decisiones cuando no son apropiadas (”demasiada democracia, insuficiente acción”).
Ocurre con frecuencia que, para decidir un curso de acción, se solicita opinión a todos los involucrados, cuando no todos ellos tienen el conocimiento indispensable para hacerlo.
Luchas de poder
Las estructuras matriciales pueden fomentar las luchas de poder, no sólo en los niveles más altos de la organización, sino también en el resto de los estratos.
Las disputas suele ser acerca de quién detenta el poder y sobre qué temas lo ejerce (”Esto no lo hagas como te dijo él. En este caso, el que decide soy yo”).
En ocasiones, las luchas de poder hasta pueden afectar el diseño organizacional. En ciertos casos, la superposición de matrices se define en función del poder relativo de cada directivo y a partir de negociaciones entre ellos (en lugar de definirse según la lógica del negocio).
Esto, con frecuencia, conduce a que los gerentes se preocupen excesivamente por temas internos y descuiden las relaciones con clientes y proveedores.
El origen de todo mal
Durante épocas de crisis, las estructuras matriciales pueden convertirse en el “chivo expiatorio” de todos los males de la empresa. En efecto, en tiempos difÃciles, emergen con mayor crudeza los conflictos internos. AsÃ, la toma de decisiones se hace más complicada que en estructuras más verticalistas, donde la opinión que más pesa es la del que está en el vértice.
Por lo tanto, existe una sensación de que la estructura es la causa de los problemas o un obstáculo para salir de ellos.
Problemas de comunicación y gestión de la información
La mayor complejidad de este tipo de organizaciones requiere incrementar los recursos para administrarlas y gestionarlas, especialmente por los grandes volúmenes de información que deben manejarse.
Con frecuencia, el aumento de la comunicación va en detrimento de la calidad de la información. No siempre la información que circula es la necesaria ni todos están capacitados para interpretarla o utilizarla en forma adecuada.
En definitiva, las organizaciones matriciales enfrentan muchas problemáticas. Entre todas ellas, es posible que los conflictos de rol y los problemas de comunicación sean las de mayor impacto sobre los individuos y grupos.
Estos dos factores tienen efectos multiplicadores sobre el resto. Bien manejados, minimizan las consecuencias de los cambios sobre la organización.
Fuente: Gustavo Castro
Lic. en Organización Industrial. Estudiante de la MaestrÃa en Estudios Organizacionales de la Universidad de San Andrés

Es un hecho que la economÃa global ha entrado en recesión. La recuperación no será rápida ni sencilla.
En este contexto, las empresas peor posicionadas enfrentarán la amenaza de la quiebra o, en el mejor de los casos, un fuerte reajuste de sus lÃneas de negocio. En este momento, el activo más valioso con el que cuentan estas organizaciones es el tiempo (y se agota rápidamente).
AsÃ, ¿qué puede hacer una empresa que se enfrenta a la crisis desde una posición de debilidad? ¿Cómo pueden sus directivos gestionar sus activos y recursos humanos de la mejor forma posible para superar las dificultades y posicionarse adecuadamente para el perÃodo de recuperación?
El informe “Rethink your Strategy: An Urgent Memo to the CEO” de Shumeet Banerji, CEO de Booz & Company y los socios Paul Branstad y Bill Jackson, ofrece a los lÃderes empresariales algunos ejes fundamentales de acción:
1) Céntrese en su futuro
Examine de nuevo su cartera y deshágase de las inversiones poco rentables. Concéntrese en sus mejores negocios, en sus mejores productos, en sus mejores clientes y capacidades.
Reserve liquidez para los productos y servicios en los que usted posee una ventaja competitiva. Aproveche sus capacidades, tecnologÃa, gestión de costos, diseño, producción, asà como la capacidad de llegar a sus clientes y atenderlos de un modo eficaz.
2) Prepárese para capear el temporal
La demanda de los consumidores no volverá a alcanzar los anteriores niveles de sobrecalentamiento durante un tiempo. Entonces, se incrementará la presión sobre precios y márgenes.
Por lo tanto, en el corto plazo, usted necesitará generar la mayor cantidad posible de capital desde adentro de su propia empresa.
Maximice las entradas de caja derivadas de concentrar su cartera. Seleccione cuidadosamente sus inversiones en I + D y gastos de capital enfocándolos hacia sus principales lÃneas de negocio.
Apóyese en la deuda preexistente de mÃnimo costo. Reduzca el capital circulante. Establezca objetivos agresivos para todo lo anterior y obtenga liquidez.
3) AnticÃpese a la futura estructura de la industria
Esta recesión supone una gran oportunidad para redefinir su posición competitiva.
Suponga que, hoy en dÃa, existen cinco competidores principales en su industria. ¿DeberÃan reducirse a tres en el corto plazo? ¿Qué papel deberÃa desempeñar usted en la consolidación? ¿DeberÃa impulsar o propiciar la salida de escena de un competidor? ¿DeberÃa usted vender su negocio aun teniendo una posición de fortaleza?
Dibuje una hoja de ruta de la situación de su industria y, a continuación, decida cuál es su posición en el terreno.
4) Planifique su estrategia
No piense en I + D, el desarrollo de nuevos productos y los gastos de capital como costos fijos. Se trata de inversiones, áreas en las que establecer prioridades.
No lo demore: desde el momento en que sus nuevos productos estén listos, y sus nuevas instalaciones en marcha, serán fuentes de ventaja competitiva.
Ahora es también el momento para definir una estrategia de fusiones y adquisiciones. Las valoraciones de mercado de las empresas más fuertes empezarán a subir, ya que los inversores reconocen que la calidad se paga.
Cuando esto ocurra, las compañÃas con suficientes recursos financieros podrán adquirir los negocios más atractivos y complementarios de sus competidores más débiles.
Teniendo en cuenta las valoraciones a la baja que se observan en el momento actual, estas inversiones pueden ofrecer mayores rentabilidades que los proyectos internos.
5) Prepárese para asumir riesgos inteligentes
Aunque la opinión general predice una deflación, podrÃamos llegar a ver cómo se inicia este año con otro ciclo en el que se disparen los precios movidos por la demanda y la especulación a medida que se produce la recuperación económica.
AsÃ, vigile todos aquellos signos que puedan indicar la necesidad de cubrir riesgos. Asimismo, prepárese para recapitalizar su deuda.
Resulta fácil imaginar un perÃodo-puente en el que el crédito a largo plazo estará disponible a unas tasas fijas relativamente bajas
En caso de que eso ocurra, muévase rápido para asegurar toda la deuda a largo plazo que prevea pueda necesitar en un futuro.
En definitiva, la economÃa no mejorará inmediatamente. Por ahora, nos encontramos en pleno temporal.
Pero también es cierto que estamos entrando en un perÃodo durante el cual las posibilidades para actuar estratégicamente a largo plazo se incrementarán enormemente.
AsÃ, prepararse para esta oportunidad es de vital importancia para posicionar adecuadamente a la empresa de cara a los años venideros.
Fuente: Booz & Company

Durante años, los minoristas y fabricantes de bienes de consumo han dado por sentado que una presentación atractiva y una cierta extravagancia influÃan profundamente en la mayor parte de las decisiones de compra de los consumidores. En su libro de 1999, Por qué compramos: la ciencia de la compra [Why we buy: the science of Shopping], Paco Underhill describió los supermercados como “lugares donde las compras se hacen por impulso [...] Aproximadamente de un 60% a un 70% de las compras realizadas en esos locales no fueron planeadas, según muestran los estudios realizados acerca de la industria de supermercadosâ€.
El libro de Underhill y otros estudios posteriores han llevado a los minoristas a dedicar cada vez más recursos a las promociones realizadas en el interior de la tienda, como, por ejemplo, la colocación de ciertos productos al final de los pasillos y a lo largo de la fila de las cajas para incentivar la compra por impulso.
Esto no es lo que piensan, sin embargo, David R. Bell, profesor de Marketing de Wharton, y otros dos compañeros, que sostienen que la idea de que la mayor parte de las compras que se hacen en los supermercados no obedece a criterios preestablecidos no es más que una leyenda urbana. En un nuevo trabajo de investigación, Incidencia de compras no planeadas: quién compra, cómo y por qué, Bell y sus compañeros defienden que el volumen de compras no planeadas gira en torno a un 20%.
La investigación no prueba que el marketing hecho en el interior de la tienda sea irrelevante, pero que los minoristas tal vez deberÃan volver a pensar sus estrategias. Los investigadores constataron que ciertas caracterÃsticas de los consumidores como, por ejemplo, la edad, ejercen una influencia más profunda sobre las compras no planeadas que la tienda propiamente dicha o su entorno.
En otras palabras, dice Bell, “las diferencias se basan en datos del tipo: quiénes son los clientes, y no a qué tipo de cosas están expuestos. Es una cuestión de naturaleza frente a educación. ¿Qué será realmente importante, la edad o el estÃmulo que se ofrece en el interior de la tienda? El punto de vista predominante favorece a la educación, pero nosotros defendemos que es la naturalezaâ€.
Daniel Costen, profesor de Operaciones y de TecnologÃa de la Escuela de Negocios del Instituto de Empresa (IE) de Madrid, y George Fox, profesor de Marketing de Tilburg University, en Holanda, trabajaron en la investigación con Bell. El estudio se basa en el análisis detallado del comportamiento de clientes de supermercados en Holanda, sin embargo los descubrimientos también se pueden aplicar indistintamente a los minoristas americanos, dice Bell.
Inicialmente, los investigadores revisaron un volumen sustancial de literatura académica que parecÃa corroborar la presuposición de compra por impulso de Underhill. De acuerdo con los autores, esa literatura, respaldada en parte por la Asociación de Marketing de Supermercados y por el Point of Purchase Advertising Institute, fue responsable del fuerte aumento del presupuesto de marketing en el interior de las tiendas en los últimos años.
“El debate acerca del volumen de compras no planeadas y las motivaciones subyacentes a ellas tiene enorme significado prácticoâ€, observan los autores. “De esa discusión depende de cómo se gasten los dólares destinados al marketing (en la tienda o fuera de ella) y en qué cantidadâ€.
Analizando compras reales
Lo que los investigadores constataron que les faltaba a los estudios anteriores eran “datos sólidos y adecuados†de compras reales que revelaran la intención del consumidor en el momento en que recorrÃa la tienda. Estudios anteriores tampoco definÃan claramente, y de modo satisfactorio para Bell y sus compañeros, el concepto de compras “no planeadasâ€. ¿Consiste en intercambiar el detergente de siempre por otro de una marca diferente? ¿Consiste tal vez en comprar un producto que no estaba en la lista de compras? Y si, por casualidad, el detergente formara parte de la lista, pero no se especificaba la marca o el tamaño, ¿la compra final habrÃa sido planeada o no?
El punto de partida para el estudio de Bell, que fue parcialmente financiado por una gran empresa europea de bienes de consumo, consistió inicialmente en la ratificación, durante dos semanas, de los datos de 2.945 clientes de supermercados en julio de 2006. Los consumidores fueron a comprar a 21 supermercados diferentes, haciendo un total de 18.000 compras en 58 categorÃas de productos como pan, cerveza, café, frutas, detergentes, pañales, champús y acondicionadores.
Los consumidores respondieron a cuestionarios cortos sobre cada visita hecha al supermercado señalando las compras por categorÃa e indicando si la compra hecha habÃa sido “planeada con antelación†o si consistió simplemente “en la decisión tomada en aquel momentoâ€. Los consumidores adjuntaron el recibo de la tienda al cuestionario para comprobar la información prestada. Otras informaciones sobre las caracterÃsticas de las familias y su impresión sobre el supermercado donde hicieron las compras se obtuvieron por medio de entrevistas de 90 minutos de duración realizadas en la casa del cliente.
El cuestionario y las entrevistas proporcionaron a Bell, Corsten y Knox los datos demográficos que deseaban, inclusive el nivel de renta de los consumidores y el patrón de vida; información sobre el “estilo de las compras†hechas, incluso si el cliente se consideraba “rápido y eficienteâ€, y si habÃa conocido los precios a través del periódico o en la propia tienda. Los entrevistados respondieron también a preguntas sobre la información de qué disponÃan acerca de una tienda especÃfica y el tipo de precios en ella, asà como las ofertas de productos en promoción y la imagen que tenÃan del local; si compraron un dÃa entre semana o el fin de semana, y si la permanencia en la tienda habÃa sido larga o breve.
Bell observó que el consumidor americano es diferente del consumidor holandés en lo que concierne a por lo menos un aspecto que merece un análisis posterior más detallado. Mientras la mayor parte de los americanos va en coche al supermercado, los holandeses pueden ir a pie, en bicicleta o en coche. Los investigadores constataron que los consumidores que van a pie a las compras son menos propensos a comprar productos no planeados que aquellos que utilizan la bicicleta o el coche.
La investigación reveló también un dato recurrente respecto a las compras no planeadas: no hubo ninguna compra de ese tipo en poco más del 60% de las visitas a las tiendas. Con relación a las demás visitas, los clientes compraron, de media, tres Ãtems no programados, mucho menos de lo que la investigación anterior indicaba.
El montante de compras no planeadas aumenta según el número total de categorÃas de productos adquiridos por el consumidor, como pan o leche. Pero como un porcentaje menor de clientes es responsable de buena parte de las compras hechas por impulso, el número medio de compras no planeadas continúa siendo bajo.
Los investigadores obtuvieron datos aún más reveladores sobre el comportamiento de los clientes al correlacionar 32 variables al hecho de que en la mayor parte de las visitas hechas a los supermercados no hubo ninguna compra por impulso. A continuación algunas variables comparadas a la media total:
• Adultos jóvenes y solteros de renta elevada son responsables de más del 45% de las compras no planeadas.
• Entre las familias formadas por individuos más mayores y familias numerosas, el porcentaje de compras espontáneas cae y se sitúa entre un 31% y un 65%.
• Entre los consumidores que se informan a través de los periódicos o por los precios de los productos, la compra espontánea es de menos del 25%.
• Personas que se consideran “rápidas y eficientes†están mucho menos inclinadas a comprar por impulso, un 82% a menos que la media.
• Si el objetivo de la visita al supermercado se debe a necesidades “inmediatas o a Ãtems que el consumidor se olvidó de comprarâ€, la tasa de compras en las categorÃas no planeadas cae alrededor del 53%.
• Las compras espontáneas aumentan en torno a un 23% si la visita al supermercado no habÃa sido planeada, pero caen un 13% si se trata de la visita semanal de compras.
• Si la visita al supermercado se acompaña de paradas en varias tiendas, hay un 9% menos de compras no planeadas en la segunda y en la tercera paradas.
• El volumen de compras no planeadas llega a un 44% si el consumidor va al supermercado en coche y no a pie.
En otras palabras, [...] el volumen de compras no planeadas está mucho más asociado a las diferencias entre un consumidor y otro que al ambiente de la tienda propiamente dichoâ€, dice Bell. “¿Es posible incentivar la compra espontánea por medio de estÃmulos cuando, en realidad, la mayor variación tiene lugar entre los individuos?â€
Dos estrategias
La respuesta a esa pregunta, de acuerdo con Bell y sus compañeros investigadores, es sÃ, pero para eso serán necesarias estrategias de ventas basadas en más análisis e investigación de mercado. Los autores resaltaron que sus datos disponen de un número suficiente de detalles que les permite proponer a los minoristas dos estrategias posibles para incrementar las compras espontáneas en sus tiendas.
“Es posible ‘vender más’ con el número de clientes existente, o los comerciantes pueden deliberadamente intentar atraer [...] clientes más inclinados a hacer compras no planeadasâ€, señalan los autores. “La primera estrategia usa el mix de clientes existente como referencia y se concentra en el ambiente interno de la tienda. La estrategia ‘para atraer mejores clientes’ exige un cambio más amplio en la estrategia de mercado, imagen de la tienda, etc.â€.
Los datos indican que la estrategia de vender “más†usando, por ejemplo, una señalización mejor elaborada en el interior de la tienda o aumentando el número de promociones, serÃa menos laboriosa, sin embargo menos eficaz que intentar atraer un número mayor de clientes dispuestos a comprar por impulso. Los beneficios de las dos estrategias tendrÃan que ser medidas en relación al coste.
“En general, las caracterÃsticas [de los clientes] parecen más importantes que las condiciones [de las tiendas] en lo que concierne a la generación de incidencia de compras espontáneasâ€, observan los autores. “Esto suscita algunas preguntas importantes tanto para los minoristas como para sus proveedores. Los primeros tal vez se pregunten si el presupuesto actual de marketing destinado al interior de la tienda no serÃa demasiado alto. Los proveedores tal vez quieran reevaluar las asignaciones de su presupuesto: ¿deberÃan dar prioridad otra vez a las actividades de marketing que tienen por objetivo insertar firmemente su marca en las compras planeadas de los consumidores?
“La investigación mostró, sobre todo, que la ‘receptividad’ de los diferentes segmentos de consumidores varÃa en relación a las diferentes actividades de marketing. Por tanto, los profesionales de marketing deberán elaborar [...] planes que tomen en cuenta esos niveles varios de receptividadâ€.
Bell dice que una posible forma de aprender más sobre el grado de impulso del consumidor consiste en utilizar los datos que los minoristas obtienen a través de sus programas de fidelidad del cliente. “Ellos necesitan aprender más sobre el consumidor desde un punto de vista integralâ€.
Fuente: Wharton
“Por más que digo ¡ven, ven!
la luciérnaga
pasa volando.
Onitsura”
Saber los resultados de las métricas sobre nuestro rendimiento, es la base para establecer una buena orientación estratégica en nuestro negocio. Cuando estudiamos la tasa de conversión, lo hacemos para sacar el máximo rendimiento al site. Dicho esto, también debemos tener en cuenta la existencia de métricas que complementan la tasa de conversión, y que nos pueden resultar, en cuanto al presupuesto que manejamos en publicidad, muy interesantes a la hora de tomar decisiones sobre nuestra forma de proceder. Podemos pensar que cada cliente, además de la conversión asociada a la publicidad, nos puede seguir generando beneficios: primero, rellenando un formulario, y luego, adquiriendo un producto y estableciendo un compromiso con la marca.
Pero es básico centrarnos en que ese compromiso del cliente se establece por lo que podemos ofrecer en el negocio (buenos contenidos, buenos productos, buenos servicios…). Y eso, hay que separarlo de lo que nos cuesta atraerle a nuestro site. ¿Nos gastamos mucho? ¿Nos gastamos poco? ¿Invertimos correctamente? Podemos saber lo que nos cuesta que una visita realice una acción completa (conversión), respecto a lo que nos hemos dejado en publicidad. Esta acción puede ser una venta, el completar un formulario de alta, un link desde un email…, incluso el conseguir mantener una visita más tiempo del que serÃa lo normal en el site, o bien, que visite un cierto número de páginas.
Por ejemplo, si el mes pasado gastamos 10.000 euros en publicidad online sobre un nuevo producto, hemos generado 20.000 visitantes con el/los anuncios y 200 de ellos han adquirido dicho producto, lo que nos ha costado cada venta para el mes pasado será:
10.000 euros publicidad / 200 ventas = 50 euros/venta
O lo que serÃa lo mismo:
Coste por acción = coste en publicidad / conversiones
¿Para qué nos sirve saber nuestro coste por acción (CPA)? Para tener otra visión del gasto que hacemos en publicidad, además de la ya conocida tasa de conversión. Con el dato de coste por acción en la mano, podemos tener más claro si la inversión que estamos realizando en otros sites o en buscadores nos está saliendo o no rentable. Lo ideal es que el coste por acción sea lo más bajo posible.
Digo esto y me quedo tan ancha, como si fuera fácil. Pues a lo mejor no es fácil, pero seguro que no es imposible llegar al mÃnimo poco a poco… ¿Cómo hacemos esto? Podemos intentar reducir el coste en publicidad, y vemos cómo influye en el número de conversiones hasta dejarlo ajustado al “mÃnimo de presupuesto en publicidad y máximo de acciones completas“. Por otro lado, hacer lo posible por incrementar nuestra tasa de conversión, y en este caso lo que tendremos que mejorar es nuestro site.
Nos centramos en el proceso, estudiamos a conciencia el tiempo pasado en el mismo, la ruta seguida por los usuarios, la efectividad del formulario en sÃ… y, después de segmentar, centrarnos en los que NO lo completan… ¿Dónde lo abandonan? ¿Por dónde se van? ¿Por qué tardan tanto en el paso previo al formulario?
Si todavÃa no estamos convencidos de que el coste por conversión nos puede abrir los ojos con respecto a lo que debemos hacer con nuestro dinero destinado a publicidad, podemos combinar esta métrica con otra igualmente interesante: averiguar qué valor ganamos por cada conversión. Con este dato medimos la eficiencia conjunta de nuestra estrategia en publicidad y en nuestro site para convertir a visitantes en clientes rentables.
Para saber qué beneficio nos aporta una conversión, debemos previamente seleccionar qué valor le vamos a dar a cada acción (puede ser el mismo precio de una venta), y el beneficio que obtendremos, si no contamos el coste en publicidad (el margen de beneficio restante).
Regresemos de nuevo a nuestro ejemplo, si el mes pasado gastamos 10.000 euros en publicidad online, hemos generado 20.000 visitantes y 200 de ellos han adquirido el producto ofertado, ahora consideramos que cada venta nos genera 60 euros, con un margen de beneficio del 90%:
60 euros x 90% beneficio = 54 euros
Que vendrÃa a ser:
Valor conversión = valor medio de la conversión x % margen del beneficio
Es decir, hemos generado 54 euros por conversión de cada visitante.
Si nuestra acción o conversión no genera dinero (no es una venta), podemos dar valor a cada categorÃa. Por ejemplo, rellenar un formulario puede ser equivalente a ganar 50 euros, contestar a un email puede valorarse en 60 euros, estar más de 2 minutos en el site o ver más de 2 páginas distintas serÃa equivalente a 30 euros… La clave está en utilizar siempre el mismo valor para las mismas acciones, y podremos ver la evolución en el tiempo para cada categorÃa.
Cuando comparamos el coste por conversión con el valor de conversión, tendremos más datos para saber qué estrategia debemos continuar realizando, cual debemos tratar de ajustar, o simplemente cambiar para incrementar el rendimiento de nuestras acciones.
Si el coste por conversión es menor que el valor de la conversión, estaremos haciendo dinero y podremos incrementar el presupuesto en publicidad y seguir en la lÃnea que estemos llevando en nuestra web.
Por el contrario, cuando el coste por conversión es mayor que el valor que nos supone la conversión, estaremos perdiendo dinero y deberemos investigar qué alternativas tenemos a la publicidad, o qué acciones podemos llevar a cabo en nuestra web para incrementar radicalmente la tasa de conversión.
El valor de la conversión será nuestro punto de referencia para decidir si aumentamos el presupuesto publicitario, o hacemos los ajustes necesarios antes de sacrificar la rentabilidad en un mal desempeño de la estrategia de publicidad o del sitio web.
Ojo, estoy obviando conscientemente lo que la publicidad nos puede estar generando en cuanto al valor de la marca o a futuras visitas/compras que no se realicen en el periodo analizado. Pero querÃa poner un ejemplo sencillo, y lo más claro posible, de lo que realmente podemos cuantificar, y que puede representar el 70% del objetivo final, dejando ese 30% restante para aquellos elementos más “cualitativos” (por ejemplo, aquellos que buscan por internet productos y luego los acaban adquiriendo de forma offline).
Conociendo el coste, el valor y la tasa de conversión de forma conjunta, establecemos un objetivo de referencia para determinar si estamos cerca, lejos o en el mismo objetivo. Y nos aseguramos que estamos en el camino correcto por una parte, o estaremos a tiempo para redireccionarla y sacarle partido.
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Para poder liderar es necesario, primero, conducir la vida propia. Conocerse. Tener objetivos claros para con uno mismo. Saber de las virtudes y defectos propios.
Alex Rovira, experto en Self Management, explicó durante el World Leadership & Self Management Forum, presentado por HSM, las herramientas para conocerse a uno mismo, y asà poder lograr altos estándares de liderazgo.
“Creo que lo importante es intentar liderar la propia vida con dignidad, con coherencia, con ética, con compromiso, con rigor y con amor. Uno sólo puede ser un buen lÃder para los demás si es un lÃder para sà mismoâ€. “Esa es la claveâ€, aseguró.
Entre los conceptos que servirán de guÃa a quien sea señalado a la hora de dirigir un grupo de personas, se encuentra la Buena Suerte. Sobre esto, explicó que esta es “una cuestión de actitudâ€. “La buena suerte depende de cómo se aprovecha un golpe de suerte. Todo depende de cómo se lo gestioneâ€, agregó.
Para esto, propuso “Los Siete Poderesâ€, que serán la guÃa para el liderazgo de alto rendimiento:
• Coraje: El coraje es cambiar. Es la conciencia mediante la cual uno se esfuerza y toma valor para concretar algo.
• Responsabilidad: “Debemos ser responsables de nuestra propia suerte Ser parte del problema y de la soluciónâ€.
• Propósito: “Es la voluntad y entrega para que un sueño se haga realidadâ€.
• Humildad: Es necesario saber comprender todos los puntos de vista y a todas las opiniones, por más desacertadas que sean. Esto lo resaltará como lÃder de manera positiva.
• Confianza: Es muy difÃcil de construir pero fácil de romper. Vale la pena confiar en sà mismos para romper problemas y cruzar las barreras. Con confianza hay compromiso y responsabilidad. Aquellas empresas que tienen un alto nivel de confianza, triplican sus resultados. La confianza se aprende tanto como la resignación.
• Amor: El amor moviliza a las personas que motivan a quienes los rodean.
• Cooperación: Es la interacción de los demás poderes.
El especialista es “Gestión del Alma†resaltó las diferencias entre la suerte, ese encadenamiento de hechos, lo fortuito; ya la buena suerte, una actitud, la manera en que uno aprovecha un golpe de suerte o del azar.
La buena suerte dependerá de cómo se aprovechen las oportunidades que se le presente a cada individuo, esas oportunidades que, tal vez, sean producto del azar. AsÃ, la Buena Suerte será el producto entre la preparación y el azar que, en definitiva, dependerá de uno mismo.
Sobre el liderazgo, Rovira destacó la importancia de saber gestionarse a sà mismo para luego poder conducir a otras personas. En sus propias palabras, “es fácil saber si alguien es un buen lÃder observando simplemente el talante y los talentos de las personas que le rodeanâ€. LÃder será aquel que sepa escuchar y dar sentido, el que logre que los demás manifiesten sus propios e individuales talentos. El lÃder debe poseer los poderes mencionados por el experto, es decir ser humilde, saber escuchar al otro, cooperar y, por sobre todas las cosas, tener confianza en sà mismo. Quien ostente esas virtudes sabrá tratar -liderar- a su grupo si se dirige a ellos según la personalidad de cada uno.
“Lo importante es intentar liderar la propia vida con dignidad, con coherencia, con ética, con compromiso, con rigor y con amor. El resto -dijo Rovira- viene por añadidura. Un buen jefe sólo puede serlo para los demás cuando lo es para sà mismo. Esa es la clave del liderazgoâ€, aseguró.
Se descuelga hoy Josh Bernoff en el blog de Groundswell con una entrada en la que alerta de un estudio realizado por Forrester donde se indica que los consumidores confÃan menos en los blogs corporativos que en cualquier otro canal (que es lo que se demuestra con el gráfico superior). Partiendo de esa afirmación, fruto de los datos recogidos del estudio en el que se basan, vamos a hacer una reflexión doble sobre el mismo, ya que conviene diferenciar que blog y blog corporativo, en cuanto a confianza, beben de la misma fuente: el contenido que tengan y su banco de confianza. Y uno no es menos que el otro, simplemente por aparecer la palabra corporativo al lado.
En realidad, no tengo blog personal, es más, a este blog corporativo lo considero mi blog personal, en el que escribo mis reflexiones sobre una temática determinada, que por cosas de la vida, pertenece a una empresa que me permite escribir con total libertad mis reflexiones. Es verdad que toco, en la mayorÃa de los casos, temas que a Territorio Creativo le interesan analizar, pero no deja de ser cierto, que este blog, con su contenido, y dÃa a dÃa, se ha ido ganando la confianza de sus lectores reflexionando desde la sinceridad, o al menos eso es lo que uno ha intentado. Es decir, para labrar la confianza de los lectores, primero hay que tener la conciencia tranquila, y obrar en consecuencia. Por lo tanto, el problema de confianza irÃa relacionado a los editores que escribiesen en ese blog corporativo, igual si no apareciese la etiqueta al lado. Puede que se eviten determinadas opiniones o informaciones, pero eso no significa que la información que salga a la luz esté tan filtrada, la empresa no va tirar piedras contra su propio tejado.
Indagando más en los datos, entre la gente que regularmente lee blogs, y dentro del 16% de los consumidores americanos que confÃan en lo que cuentan los blogs de empresa, el 24% de estos confÃan en lo que leen en ellos. Y entre los que tienen blog, el porcentaje aumenta hasta el 39%. De hecho, se observa que los que confÃan en los blogs de empresa son los consumidores que más confianza entregan, no sólo que ellos confÃan más en los blogs que la media de los consumidores, sino que en general confÃan más. Y es más, aquellos que confian en los blogs, también confÃan en otros medios (email, reviews de productos, buscadores, redes sociales, periódicos, revistas, radio…).
A la luz de los datos, el número que ese porcentaje supone no es muy elevado. Sin embargo, como bien apunta Josh Bernoff en su entrada, y que va relacionada con lo que comento yo al principio de ésta, la reflexión no debe realizarse sobre que este dato supone un motivo para renunciar a tener un blog, al contrario, sirve para recapacitar cómo o por qué tener un blog corporativo. Lo que se tiene que conseguir es que los clientes a los que va dirigido el blog no lo vean como pura publicidad, sino como el lugar donde se acercan para comentar, opinar, informar y comprender ciertas cosas que de otra manera les serÃa más complicado encontrar, que es lo mismo que si hablamos de confianza de los clientes hacia el medio.
El blog corporativo no consiste en hablar de productos y de empresas, consiste en encontrar el objetivo real de lanzar un blog, el cómo y el por qué al que nos referÃamos con anterioridad. Consiste en escuchar los problemas que se encuentran con frecuencia los clientes y exponerles las posibles soluciones ante esos problemas. Realizar acciones que cumplan los objetivos marcados y que al final generen la confianza suficiente como para que el lector o cliente o como queramos llamarle, siga repitiendo visitas.
No se conseguirán seguidores a base de autopromoción. Los buscadores aman los blogs cuando estos enlazan a otros medios (blogs), cosa que no se logra con la autopromoción. El blog corporativo debe ser capaz de generar leads, links, recomendaciones, buzz, y trabajo también de relaciones públicas, que terminen aportando valor para la comunidad que se pueda generar alrededor del blog de empresa. La confianza que haga la relación coste beneficio provechosa.
Eso no se hace cobrando poco o diciendo que yo lo hago más barato que aquellos que saben, como hoy me comentaban por mail la gente de Territorio Creativo, porque la confianza que se busca, requiere de tiempo y esfuerzo, algo que ese que hace la oferta barata no tiene en cuenta, y porque todo afectará a algo tan importante, y que muchos olvidan, como es la reputación online, que se verá mejorada, si esa confianza que se entrega se ve recompensada.
Dentro del desarrollo de una comunidad, se necesita crear algo que dé una voz a esa comunidad, que es lo que representarÃa un blog. En este sentido, nos puede servir de ejemplo la comunidad que ha lanzado recientemente Carrefour, que como explica error500, se sustenta sobre la base de un componente de contenido editorial trabajado (blog corporativo sobre una temática que no es la empresa o un producto, sino algo que preocupa a sus futuros lectores), enlazado con otro creado/moderado por los usuarios (comunidad). Si tenemos un publico objetivo, lo correcto es bloguear/escribir para ellos, sabiendo que no todas las empresas tienen una legión de seguidores.
El entrar o no en juego, supone parar, pensar qué hacer, y determinar los objetivos que movilizan al público al que se quiera dirigir la empresa. En formar el importante banco de confianza, que todo blog, sea o no corporativo, tiene.
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En eTc: ¿Cómo puede una PYME usar los blogs?
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La teorÃa convencional de la administración se desarrolló a lo largo del siglo XX como una serie de métodos para dirigir y controlar eficientemente grandes corporaciones jerárquicas.
Esta ciencia pretendÃa ofrecer respuestas a los desafÃos que enfrentaban los directivos en aquel tipo especÃfico de organización.
Hasta que, un dÃa, llegó Internet. Y, con ella, un extenso debate acerca de si los métodos tradicionales de gestión responden a las problemáticas organizacionales de un mundo hiperconectado.
En este marco, el prestigioso Gary Hamel, elegido por el Wall Street Journal como el gurú de negocios más influyente del mundo, publicó “El Futuro de la Administración”. Su tesis, la ciencia de la gestión, ha quedado obsoleta y debe ser reinventada.
En la era de Internet, sostiene, el modelo de management de las compañÃas más exitosas no ha sido jerárquico sino descentralizado, con miles de lÃderes y decenas de miles de seguidores. Asà es, por ejemplo, el modelo Google.
Según Hamel, la plataforma tecnológica de la Web 2.0 introducirá cambios revolucionarios en la forma de hacer el trabajo en las organizaciones. Nos dirigimos hacia empresas más planas, con menos jefes y mayor circulación de ideas entre colegas.
Por lo tanto, las compañÃas deberÃan responder a estas tendencias descentralizando los procesos de toma de decisiones y reduciendo los mecanismos de control.
En la nueva economÃa, augura Hamel, las firmas que insistan en la aplicación de las viejas teorÃas del control verán estancarse sus capacidades de innovación y, por lo tanto, irán perdiendo sus ventajas competitivas.
Este es, desde su perspectiva, el futuro de la administración.
Pero, ¿cuál es el valor de estas ideas? ¿Realmente nos enfrentamos al nacimiento de un nuevo paradigma empresarial? ¿O se trata, tal vez, de otra de las tantas profecÃas lanzadas ocasionalmente por los “gurúes” del management?
Si bien es innegable que Internet ha modificado la forma de hacer muchas cosas en las organizaciones, algunos expertos prefieren mantener la cautela.
Según Cary Cooper, profesor de psicologÃa organizacional de la Universidad de Lancaster, aún no es evidente si la Web realmente representa una revolución o si sólo es una herramienta más que permite a las organizaciones mejorar sus métodos de gestión tradicionales.
¿El fin de los mandos medios?
Una de las propuestas centrales de Hamel consiste en aplanar las compañÃas, recortando los mandos medios y descentralizando los procesos de toma de decisiones.
Sin embargo, Soumitra Dutta, profesor de tecnologÃa en la escuela de negocios francesa INSEAD, sostiene que la solución no es tan sencilla.
Los mandos medios desempeñan un papel crucial (aunque muchas veces subestimado) en la organización del trabajo.
Ellos acumulan un valioso conocimiento sobre la forma de hacer las cosas y resolver ciertos problemas. Muchas compañÃas sólo comienzan a apreciar el valor de estos ejecutivos cuando han sido despedidos.
Sólo en este momento, los altos directivos descubren que aquellos gerentes expulsados durante la reingenierÃa eran los únicos capaces de lidiar con algunos clientes clave.
En realidad, sostiene Dutta, el problema no radica en la existencia de demasiados puestos gerenciales, sino en la incapacidad de muchas organizaciones de aprovechar y valorar el talento sus mandos medios.
¿Todos pueden y deben adaptarse a este modelo de gestión?
Hamel presenta su propuesta como una oferta que ninguna compañÃa o trabajador puede rechazar: “esta es la forma en que se organizará el trabajo en el futuro, es fundamental adaptarse”.
AsÃ, imagina un futuro donde los trabajadores serán responsables de organizar sus propios proyectos y serán contratados simultáneamente por varias compañÃas.
Sin embargo, este modelo no funcionarÃa para aquellos que prefieren empleos de horario fijo, con un jefe que les organiza las tareas.
De esta forma, no es evidente que el modelo de gestión propuesto por Hamel pueda ser aplicado en todos los casos por todas las organizaciones.
Por lo tanto, en lugar de una revolución que abarcará a todas las empresas de todos los sectores de actividad, es más probable que ocurra una reforma más moderada, donde cada compañÃa decidirá los cambios a implementar, según su contexto particular y las necesidades de su negocio.
En definitiva, Hamel tiene razón en que la Web es un agente de cambio revolucionario. Pero las revoluciones no siempre se desarrollan de la forma prevista por los profetas.
AsÃ, muchos creen que, en lugar de generar un nuevo modelo único para todos, el management de los próximos años verá el desarrollo de distintos tipos de organizaciones, según la forma en que cada una aproveche el potencial de la Web.
El nuevo status-quo es cambio permanente. Se triunfa con agilidad, talento y habilidad para aprender del fracaso. Esa es la teorÃa de los dos autores de “Your Job Survival Guideâ€, Gregory Shea y Robert Gunther. Usan la metáfora de los rápidos.
Gregory Shea es profesor adjunto de management en la Escuela de Negocios Wharton. Robert Gunther es escritor de temas empresariales. Aquì explican la metáfora que usaron en el libro Your Job Survival Guide, a Manual for Thriving in Change. Los autores comparan la economÃa y el mercado de trabajo con la zona de rápidos de un rÃo, donde cada uno de los remeros sabe que tiene que pasar una parte importante del viaje bajo el agua.
El concepto del rápido
La idea nació, dice Robert Gunther, cuando yo escuchaba una presentación que hacÃa Greg ante una gran firma de telecomunicaciones. Él en un momento usó la frase “vivimos en un medio formado por permanentes aguas rápidas. No es cambio estable, donde uno tiene tiempo para tomar aliento. Es cambio permanente. Y cuando pronunció la palabra “rápidos†me cautivó porque yo de chico anduve mucho en cayak. Y sé que más que peligroso, el deporte es divertido.
Por eso, con la imagen de las aguas agitadas en un rápido, cambia totalmente la perspectiva. En ese contexto, fracasar no es algo que se evita. Es, en cambio, algo para lo cual uno se prepara y de lo cual se recupera rápidamente. La metáfora es la clave del libro y se refiera a cómo trabajar, vivir y sobrevivir en ambientes que cambian a gran velocidad.
En las últimas semanas, dice Gunther, hemos aprendido que podemos tener en la puerta la placa de Bear Stearns, o Merrill Lynch, o Lehman Brothers, pero a menos que estemos en alguna parte excepcional de la economÃa, si estamos en lo que nos parece un transatlántico, lo más probable es que no entendamos el mundo en que vivimos. Y si no lo entendemos lo vamos a pagar caro. Por eso es mejor entenderlo e ir a alguna otra parte con otra gente que lo entienda.
Fracasar y recuperarse rápidamente
En un ambiente como el que describimos, fracasar es inevitable. Pero los remeros de rápidos ven esto como una de las cosas más interesantes del deporte. Cuando el cayak se da vuelta en el agua, para el remero no es un desastre. Sigue aferrado a su embarcación tratando de maniobrar para darlo vuelta otra vez y asà poder otra vez respirar aire puro. Mientras tanto, contiene la respiración bajo el agua. En cambio, en el océano, si uno está en el Titanic y choca contra un témpano, eso sà es un desastre.
Una cosa que se aprende cuando se practica cayak es la vuelta del esquimal. Es difÃcil de aprender, principalmente porque hay mucho de psicológico. Porque el primer impulso, cuando el bote se voltea y nos falta el oxÃgeno, es salir del bote y buscar aire arriba del agua lo antes posible. Pero eso está mal, es peligroso. Fuera del bote la corriente nos puede arrastrar a las rocas, los troncos o infinidad de otros peligros. Mientras que, si nos quedamos boca abajo en el cayak, siempre tenemos la posibilidad de darlo vuelta otra vez. Por eso aprendemos a hacer una serie de movimientos que nos permitan volver a poner el bote en la posición correcta.
Practicamos quedar boca abajo con el bote para arriba para aprender a darlo vuelta otra vez. Esa práctica se llama “rollingâ€. Y ésa es la práctica que nos permite recuperarnos del fracaso, porque hace dos cosas: nos protege de situaciones peligrosas y nos permite jugar. Las olas no nos dan miedo, las remontamos, las bajamos, nos caemos y nos levantamos.
La vida del trabajo
Cuando uno está dispuesto a experimentar con las cosas, las cosas nuevas no lo amedrentan. Uno prueba muchas cosas que pueden no estar relacionadas directamente con el trabajo pero se hacen para aprender a caerse y levantarse. Son experimentos que permiten aprender. Luego ésas serán las cosas que abren puertas a la siguiente etapa de una carrera en la compañÃa o fuera de ella.

Es la historia de siempre. Crisis económica, derrumbe de ventas y sequÃa de flujo de caja.
Los directivos ceden al pánico y se apresuran a recortar gastos. Y, en la mayorÃa de los casos, esto significa despedir trabajadores.
Ahora bien, cuando la empresa cree encontrarse frente a una crisis prolongada, la “racionalización” es inevitable.
No obstante, en caso de que la recesión resulte menos severa de lo previsto, la prisa por achicar el personal puede acabar siendo una maniobra táctica de graves consecuencias estratégicas.
Por un lado, la organización perderá gran parte del capital humano que tanto le ha costado conseguir. Por el otro, los despidos impactarán negativamente sobre la motivación de los empleados que se quedan, desencadenando el sÃndrome conocido como “yo podrÃa ser el próximo”.
AsÃ, al menos hasta que los directivos estén relativamente seguros de que la crisis se extenderá en el mediano plazo, es racional pensar dos veces antes de tomar decisiones de desvinculación.
Pero, ¿cómo conciliar las presiones de liquidez con la preservación de la fuerza de trabajo?
Un artÃculo de la escuela de negocios de Wharton brinda algunas soluciones para sobrevivir a la recesión sin despedir trabajadores.
1) Recorte de salarios consensuado
Una solución frecuente consiste en pactar un recorte de salarios durante un tiempo prudencial, acompañado de una reducción de horas trabajadas.
Una reducción salarial consensuada es más efectiva que los despidos para preservar la liquidez en el corto plazo.
Además, en un mercado laboral deprimido, los empleados suelen mostrarse más predispuestos a aceptar este acuerdo para salvar sus puestos de trabajo.
2) Postergación de pagos
El recorte de salarios no funciona en todos los casos.
AsÃ, otra alternativa consiste en proponer una reducción del salario actual y comprometerse a liquidar el resto cuando la situación mejore.
En casos de puestos gerenciales clave, es posible reemplazar parte del pago en efectivo por instrumentos financieros que representen, para el empleado, un aumento de la riqueza futura. Por ejemplo, una reducción salarial compensada por acciones de la compañÃa.
3) Otorgar beneficios
En momentos donde la prioridad radica en preservar la liquidez, se vuelve relativamente menos costoso otorgar beneficios que no impliquen gastos de efectivo.
Por ejemplo, compensar una reducción salarial otorgando más dÃas de vacaciones, menor carga de trabajo o más tiempo de “home office“.
4) El caso Cisco
En 2001, tras el desplome de la burbuja tecnológica, Cisco Systems enfrentaba una delicada situación financiera.
Para no perder talento masivamente, los directivos ofrecieron el siguiente acuerdo a muchos empleados: “tómense un perÃodo sabático. Mientras tanto, la empresa les seguirá pagando un tercio de su salario”.
Era evidente que los trabajadores no esperarÃan por siempre con aquel ingreso. Pero, en el corto plazo, era lo bastante elevado como para evitar que los empleados salieran inmediatamente a buscar otros trabajos.
AsÃ, Cisco logró recomponer su situación financiera sin sufrir una sangrÃa de talento.
En definitiva, cuando los directivos creen que la crisis ha llegado para quedarse, es inevitable reducir el staff.
Sin embargo, es muy frecuente que las empresas sobrerreaccionen ante las malas noticias, deshaciéndose de personas valiosas a las que les ha costado años formar.
En todo momento, hay que recordar que las decisiones de recursos humanos forman parte de una estrategia de negocio de largo plazo.
Por eso, en el corto plazo, hay que evitar ceder al pánico para no tomar decisiones que pudieran afectar seriamente a la estrategia en caso de que la crisis sea más leve de lo esperado.
Desde luego, las propuestas de este artÃculo no son exhaustivas ni se aplican a todos los casos. Sin embargo, pueden brindar un marco más amplio para juzgar la polÃtica de recursos humanos ante los primeros sÃntomas de dificultades.
Al menos hasta que aclare el horizonte y la empresa pueda decidir qué clase de crisis tiene por delante, con un poco de creatividad y buena voluntad entre directivos y empleados es posible preservar valiosos puestos de trabajo sin comprometer seriamente el futuro de la organización.

Históricamente, las organizaciones han tendido a estructurarse según reglas basadas en la jerarquÃa militar.
El enfoque tradicional de la burocracia, nacido en el siglo XIX, reafirmó esta noción, y destacó que la unidad de mando y la equivalencia entre responsabilidad y autoridad eran dos principios clave a respetar en el diseño de cualquier organización.
AsÃ, sobre estos supuestos se han construido los dos modelos más comunes de organizaciones:
Por un lado, el modelo funcional: centralizado, con áreas especializadas en diferentes tareas.
Por el otro, el multidivisional: basado en una segmentación de la empresa en unidades relativamente autónomas, cada una enfocada en productos, áreas geográficas o mercados, y con sus propias estructuras administrativas.
Ahora bien, desde mediados del siglo XX, las demandas del ambiente de negocios se fueron complejizando. El incremento de la volatilidad derivó en la necesidad de tomar decisiones en un contexto de alta incertidumbre.
En este nuevo escenario, las formas tradicionales de organización no resultaban completamente eficaces. Con frecuencia, conducÃan a la duplicación de tareas y estructuras, generando ineficiencias económicas y diferencias de criterios. Por ejemplo, un mismo producto podÃa tener diferentes caracterÃsticas, según el paÃs donde operase la misma empresa.
AsÃ, la necesidad de coordinar operaciones tan diversas, en mercados dinámicos y escenarios inciertos, llevó al desarrollo de modelos organizacionales más complejos.
Uno de ellos fue la estructura matricial, que intenta combinar los diseños funcionales con aquellos enfocados en el producto para aprovechar los beneficios que cada uno tiene por separado.
Pero, ¿en qué consiste exactamente una estructura matricial?
La forma más habitual es la de superponer una departamentalización por producto o proyecto a otra funcional.
AsÃ, tÃpicamente, cada trabajador tiene dos jefes:
Por un lado, un jefe “funcional”, es decir, un especialista en la misma temática que el empleado o equipo. Este jefe es el responsable de la coordinación y supervisión de las tareas desde el punto de vista “técnicoâ€
Por el otro, un jefe “ejecutivo” que aprovecha las habilidades de ese equipo o empleado para aplicarlo al proyecto, región, producto o unidad de negocio que gestiona.
AsÃ, en esta configuración, un vendedor puede responder, al mismo tiempo, a la gerencia de ventas nacional y al gerente de la sucursal en la que se desempeña.
Desde el punto de vista administrativo, el reporte formal del empleado es hacia uno de los dos. El otro es lo que se llama habitualmente su “reporte matricialâ€.
Las primeras empresas en adoptar esta forma de organización fueron las de la industria aeroespacial (a fines de la década del ‘50). Gracias a este diseño, hacÃan un mejor uso de los recursos disponibles entre los diferentes proyectos o subproyectos.
En efecto, entre las principales ventajas de estas estructuras se encuentran la difusión de información a lo largo de toda la organización, la posibilidad de compartir los mejores recursos entre varios proyectos al mismo tiempo y su capacidad de incentivar y facilitar la especialización de los trabajadores.
Tras estas primeras experiencias, los esquemas matriciales se expandieron a la mayorÃa de las grandes compañÃas de Estados Unidos, para transformarse finalmente en la estructura de rigor en sus multinacionales.
No obstante, estos tipos de estructuras no están exentos de problemas. El reporte a dos jefes distintos puede generar a los empleados conflictos internos, principalmente, cuando ambos jefes imponen objetivos incompatibles.
Pensemos, por ejemplo, en un director de marketing que debe acatar las directivas de su CEO local, quien a pedido del VP regional le exige austeridad para cumplir con los objetivos presupuestarios.
Pero, al mismo tiempo, debe satisfacer las demandas del VP corporativo de marketing que, desde su oficina de San Diego, le exige la mayor agresividad en el lanzamiento de un nuevo producto que producirá resultados a partir del año 2010.
Según el especialista Jay Galbraith, las estructuras matriciales alteran significativamente la distribución de poder en las organizaciones, a pesar de que todos crecimos en una estructura de poder dual (padre-madre).
No cabe duda de que esta estructura implica un cambio radical en la manera en que los individuos se insertan en la compañÃa y se relacionan entre sà y con sus tareas. A raÃz de ello, estos diseños organizacionales impactan en la comunicación, la percepción que cada uno tiene de su rol y las relaciones de poder.
Si bien se han hecho pocos estudios sobre estos aspectos, es importante conocerlos para atenuar su influencia negativa sobre las personas y los grupos de trabajo.
Este será el tema de un próximo artÃculo.
Fuente: Gustavo Castro
Lic. en Organización Industrial. Estudiante de la MaestrÃa en Estudios Organizacionales de la Universidad de San Andrés

Hoy puede ser un buen dÃa para emprender como otro cualquiera, pero no sólo para crear un negocio, sino para tomar la iniciativa y hacer cambios en un puesto de trabajo o en cualquier aspecto personal. El autor chileno Claudio Greogoire ha escrito el libro “Puede ser un buen dÃa“, en el que comparte anécdotas personales y ejemplos de superación para inspirar ideas.
Gregoire, que acaba de presentar su obra en España, sufrió 200 micro operaciones oculares entre los 12 y los 17 años, hasta que finalmente se quedó ciego. Sin embargo, esto no fue impedimento para estudiar psicologÃa y cursar un MBA. Ahora dirige su propia consultora de recursos humanos y ha compartido con Universia-Knowledge@Universia las claves para tener éxito en todas las facetas de la vida desde la perspectiva de un emprendedor.
Pregunta: ¿Cómo definirÃa el concepto de “mi propia empresa†al que se refiere en su libro? ¿En qué consiste?
Claudio Gregoire Pino: Mi propia empresa es un concepto que trata de inspirar y motivar a todas las personas para que se responsabilicen de sus actos, sueños y desafÃos. En otras palabras, plantea que quien se quiera considerar como su propia empresa, debe entender que sus consecuencias y resultados en el trabajo y la vida dependen de sus tácticas personales, competencias y motivaciones.
Para ello, debe abandonar el paradigma actual que nos limita a pensar que nuestro desempeño depende de nuestros jefes o de la compañÃa en la que trabajamos, cambiando a una estrategia de mayor complejidad pero que, bien administrada, puede otorgarnos resultados muy interesantes e impensables. La base para esto es el autogobierno, aplicando la automotivación y autocapacitación como ejes fundamentales para un cambio exitoso.
Pregunta: Cuando hablamos de un emprendedor, ¿cuáles considera que son sus aciertos y sus fallos a la hora de plantear un cambio en la empresa?
C.G.P.: Sus aciertos están relacionados con el know how que posee para soñar, planificar y entender los cambios como un proceso natural de las empresas y personas. En este sentido, sus competencias hacen que su visión de futuro le permita visualizar muy claramente qué quiere hacer y cómo lo quiere hacer.
Sin embargo, sus debilidades se acentúan en un excesivo individualismo y poca participación en la toma de decisiones de quienes lo acompañan. Un emprendedor que no entienda la colaboración y la sinergia como creadores de valor, no contará con la ayuda necesaria para promover los cambios requeridos en su compañÃa. El trabajo en equipo crea ventajas comparativas y competitivas, indispensables para el cumplimiento de objetivos corporativos e individuales.
Pregunta: ¿Por qué las cosas no siempre suceden como tiene planeado un emprendedor y qué se puede hacer en esos casos?
C.G.P.: Las causas del por qué las cosas no resultan como se planifican obedecen a dos grandes razones. La primera, un mal diagnóstico de nuestros puntos fuertes y debilidades. La segunda, la poca credibilidad de quien o quienes son los encargados de administrar el cambio. Esta poca credibilidad no se relaciona exclusivamente con el aspecto de los conocimientos técnicos o teóricos que puedan poseer, sino más bien con las relaciones interpersonales con sus trabajadores, por ejemplo.
Pregunta: ¿PodrÃa definir un decálogo del emprendedor?
C.G.P.: El decálogo del emprendedor es sólo una guÃa que pretende orientar a los lectores del libro a reflexionar sobre qué es una competencia, y cuáles de ellas considero que  son importantes en el proceso de enfrentar los desafÃos diarios.
Pero más que un manual de recetas, cuyo objetivo serÃa dirigir a millones de emprendedores en el mundo, el libro se presenta de forma interactiva, para que el lector pueda asimilar ciertos conceptos que le parezcan interesantes y agregar, según su experiencia, otros que le resulten mas útiles. El objetivo entonces no es percibir a las personas como una masa moldeable, sino como lectores pensantes capaces de tomar decisiones y hacerse cargo de sus éxitos.
Una lista de diez competencias incluye: resiliencia (capacidad de sobreponerse a los fracasos y a episodios dolorosos), perseverancia, trabajo en equipo, sabidurÃa, flexibilidad, coherencia, responsabilidad y proactividad, autocrÃtica, innovación y orientación hacia objetivos.
Pregunta: ¿Cuál cree que son los desafÃos, desde el punto de vista de los recursos humanos, de la empresa moderna?
C.G.P.: Cambiar el paradigma de empresario y trabajador como enemigos al concepto de socios estratégicos. Bajo esta mirada, el resultado de una empresa les afecta a ambos, disfrutando empresarios y empleados de sus éxitos, pero también responsabilizándose en los malos tiempos como un único y gran sistema.
Pregunta: En tiempos de crisis y ante la avalancha de despidos en algunas empresas, ¿cómo se puede actuar para que no sea “un mal dÃa†o, por lo menos, no el peor?
C.G.P.: Partiendo de que ni nuestras empresas ni sus trabajadores son fantásticos en épocas de bonanza como tampoco son los peores en épocas de crisis, la confianza en nuestros empleados, sus competencias, esfuerzo y motivación es fundamental.
También es imprescindible concretar en qué estamos fallando y qué necesitamos antes de, como empresa, tomar decisiones tan drásticas como el despido indiscriminado. Un buen diagnóstico y estrategias efectivas pueden revitalizar una empresa.
Si bien comprendo a los empresarios por asumir el riesgo y apostar su patrimonio en una empresa, también hay que entender que el despido en épocas de crisis no sólo baja los costes de una compañÃa, sino también, aumenta el caos, la incertidumbre y la inseguridad en los trabajadores. Esto provoca un descenso de la productividad y por tanto de las utilidades.
Pregunta: ¿Quiénes son los ‘desempleados ilustrados’?
C.G.P.: Aquellas personas que creen que, por tener un tÃtulo profesional, su futuro está asegurado y piensan que los conocimientos obtenidos en un momento determinado les bastarán para toda la vida. También lo son quienes consideran que por colgar un tÃtulo universitario en la pared de su escritorio serán indispensables para las empresas.
Para evitar esto, se debe entender que la innovación y el espÃritu emprendedor es cosa de todos los dÃas y, junto con la perseverancia y la paciencia, pueden ser muy buenos consejeros.
Pregunta: ¿Cómo puede aplicarse la filosofÃa de un emprendedor empresarial a la vida cotidiana?
C.G.P.: Todos los desafÃos, oportunidades y amenazas pueden enfrentarse de la misma manera. En otras palabras, el interés por comenzar una nueva historia, realizar un proyecto, o implementar un cambio requieren tanta seriedad, trabajo, motivación, responsabilidad y rigurosidad en una empresa,  como en una familia, en un grupo de amigos o en la vida de una persona común y corriente.
Pregunta: ¿Existen diferencias entre la forma de emprender en España y en Latinoamérica?
C.G.P.: Creo que serÃa muy imprudente generalizar la gestión emprendedora de tantos paÃses ya que este  tema no está muy extendido en nuestros tiempos. Lo que sà puedo decir, es que tanto en España, como en paÃses latinoamericanos existen muchos y muy buenos emprendedores.
Entonces yo me pregunto, si existen emprendedores en todos los paÃses, ¿por qué no todos los ciudadanos de esos paÃses son emprendedores? Ahà está el problema, el mito y los prejuicios que rodean a esta cuestión.
Pregunta: ¿Qué paÃses latinoamericanos son los más emprendedores o qué caracterÃsticas definen a cada región? ¿Son todos igual de optimistas?
C.G.P.: Creo que en la actualidad no existen paÃses con un sello emprendedor identificable, sino más bien encontramos emprendedores en los diferentes paÃses. Ésa es una asignatura pendiente; hay que creer que los paÃses, las empresas y los grupos de trabajadores también pueden ser emprendedores y de esta manera,  este concepto no puede quedar limitado únicamente al ámbito de las personas. Para ello la educación es fundamental. El cambio debe venir desde la época del colegio y no sólo cuando el trabajador esté en su empresa.
Pregunta: ¿Quién es emprendedor?
C.G.P.: Existen muchos mitos y prejuicios sobre el emprendedor. El primero es creer que un emprendedor es una persona ligada al mundo de los negocios que quiere formar una empresa. El objetivo del libro es justamente desmitificar este concepto y resaltar que un emprendedor también puede ser un paÃs, una ciudad, una empresa o un grupo de trabajo, como también una familia o una persona que esté pasando por un momento difÃcil y que quiera comenzar una nueva historia, cambiando sus debilidades y frustraciones por puntos fuertes y alegrÃas. Tal vez por esto el concepto del emprendimiento está tan poco extendido, porque aún sigue vigente el mito de que un emprendedor es una persona especial.
Este es el objetivo final del libro, entender y motivar a personas, familias y empresas a que todo puede cambiar, que Puede ser un buen dÃa. Pero para ello, el cambio debe comenzar por nosotros mismos y ser conscientes de que, con mucho esfuerzo, trabajo y motivación, los sueños que parecÃan imposibles se pueden cumplir.

No mucho tiempo atrás, sólo las grandes corporaciones podÃan permitirse la construcción de un Datawarehouse (DW) para gestionar eficientemente la información sobre sus negocios y tomar mejores decisiones.
Las aplicaciones eran costosas y difÃciles de utilizar. En muchos casos, era necesario contratar analistas calificados para operar el sistema.
No obstante, en los últimos años, hemos presenciado un formidable abaratamiento de los costos de software, hardware y una notable simplificación de las aplicaciones. De esta forma, los DW se han popularizado también en medianas empresas.
En este marco, resulta alarmante la tasa de fracaso en los proyectos de implementación. Según el Gartner Group, en 2005, uno de cada dos proyectos de Business Intelligence terminaban incumpliendo los objetivos.
AquÃ, podemos incluir los proyectos que concluyen fuera de fecha o presupuesto, que no cumplen con la funcionalidad especificada, los que registran mala performance, disconformidad del usuario, imposibilidad de escalabilidad y resultados costo-beneficios por debajo de lo esperado.
En este contexto, ¿cómo incrementar las probabilidades de éxito en proyectos de DW?
La implementación de un DW no es un proyecto de sistemas
En primer lugar, es necesario considerar que un DW es algo que NO se puede comprar hecho, sino que debe ser construido a medida de la compañÃa, ya sea en forma interna o por outsourcing.
La implementación de un DW no es un proyecto de sistemas. Y, por lo tanto, no debe ubicarse sólo bajo la órbita del director de tecnologÃa.
Un DW es un proyecto de la compañÃa, con objetivos de negocios, donde el sistema es sólo una parte del total.
En efecto, una de las causas más frecuentes de fracaso consiste en encarar el proyecto sin comprender las necesidades de los usuarios ni los objetivos del negocio.
AsÃ, los proyectos de DW deben ser esponsoreados por la alta dirección para asegurar que todas las áreas se encuentren involucradas y que los asuntos urgentes no releguen el avance del proyecto
La elección del proveedor
Si bien el DW no es un proyecto de sistemas, la capacidad técnica del proveedor es crucial para el éxito. La herramienta y tecnologÃa seleccionadas juegan un rol clave asà como la rigurosidad y metodologÃa con que se encare la etapa de diseño.
Es importante entender que la construcción de un DW implica un cambio importante en el modo de trabajo. Por lo tanto, es crucial que el proyecto incluya programas de capacitación para los usuarios y desarrolladores.
AsÃ, a la hora de evaluar proveedores, es fundamental privilegiar a aquellos que ofrezcan no sólo una buena herramienta sino un mejor soporte, presencia en el paÃs y capacitación.
Empezar por pequeños proyectos
Muchas empresas se embarcan en mega proyectos de DW que, a veces, ni siquiera llegan a comenzar. AsÃ, a medida que pasan los dÃas y los meses, los usuarios se hartan del proyecto antes de que arranque.
Una buena idea es comenzar con un proyecto pequeño que no dure más de tres o cuatro meses y que genere resultados y beneficios visibles.
Desde luego, la aplicación debe estar diseñada de modo que pueda crecer en el futuro, abarcando más fuentes de datos y más áreas de la organización.
Este pequeño proyecto inicial es como los cimientos de una casa de varios pisos. Primero, construimos la planta baja para poder mudarnos. Luego, vamos edificando los pisos superiores.
Entonces, ¿cuál es el decálogo para maximizar las probabilidades de éxito?
1) Que el DW sea un proyecto de la compañÃa y se inicie desde las metas y objetivos del negocio
2) Contar con el esponsoreo de la alta dirección
3) Preparar a la organización para el proyecto
4) Asegurar la calidad de los datos
5) Conocer profundamente las fuentes de datos y sus relaciones
6) Contar con un grupo de profesionales altamente capacitados para el proyecto
7) Establecer metas temporales razonables
Arrancar con un proyecto pequeño pero escalable, que aporte desde el inicio valor tangible a la organización
9) Asegurar que el proveedor de la herramienta pueda responder técnicamente y en servicio
10) Dedicar el tiempo necesario al entrenamiento y capacitación de los involucrados
En definitiva, la construcción de un DW es un proyecto importante para mejorar la disponibilidad de información en la empresa y tomar mejores decisiones.
Todo el proceso de implementación deberÃa guiarse por una sencilla consigna: la tecnologÃa es solo un MEDIO para el fin último, que es la creación de valor para el negocio.
Fuente: Lic. Laura Giacosa
Directora de i-BROKERS y Coordinadora del postgrado en Análisis Estratégico e Inteligencia Competitiva en la Universidad de Belgrano









